Porque los niños de mi barrio desayunaban Frutiño con pan. Me llamo Yuranis Morales y no llegué a ayudar a Las Granjas: yo soy de Las Granjas. Aquí nací, aquí crecí y aquí me quedé a trabajar.
Eso fue hace cuatro años. Hoy esa olla se llama Fundación Hogares de Vida y más de cien niños comen, estudian y juegan aquí cada tarde. Y nada de esto lo sostengo yo sola: lo sostiene la gente que se fue sumando.
Me postulé por lo que hemos construido desde Hogares de Vida con las familias de Las Granjas. No por mí: por ellos.
Cada voto hace que más gente conozca esta historia. Y cada persona que la conoce es alguien que se puede sumar. A ti no te cuesta nada. A nosotros nos abre puertas.
Dame tu voto
Nací y crecí en Las Granjas. De niña supe lo que es que no haya comida en la casa, y lo que es pensar que estudiar es un camino demasiado lejano para uno. Las preguntas que hoy se hacen los niños de este barrio, yo ya me las hice.
Por eso, cuando acompaño a un niño, no veo una cifra ni un caso: me veo a mí. Trabajo para que tengan un lugar seguro donde pasar la tarde, para que los jóvenes encuentren apoyo y para que las mujeres del barrio puedan construir oportunidades.
“Ver que lo que desayunaban era Frutiño con pan fue muy fuerte”.
Historia publicada por El Heraldo.
Esto no se trata solo de recibir ayuda. Se trata de convertir las ganas, los saberes y las oportunidades que ya están aquí en procesos que sigan caminando cuando yo no esté. Por eso no busco quien nos mantenga: busco quien se siente a trabajar.
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Y no lo hice sola: es el trabajo de la Fundación Hogares de Vida, del barrio y de cada persona que en algún momento decidió sumarse.
Detrás de las cifras de salud mental juvenil del Atlántico hay muchachos de mi barrio sin un lugar donde ser escuchados. Conectados es nuestra respuesta: pasar del diagnóstico a una red real de apoyo entre ellos mismos.
Nos organizamos de forma horizontal: decidimos juntos, actuamos rápido y cada acción se construye con y para la comunidad, nunca sobre ella.
Son los videos que grabamos aquí mismo, en Las Granjas. Historias reales, sin guion y sin producción.
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Ayudar es dar algo y seguir de largo. Sumarse es quedarse a construir. Yo sola llego hasta aquí: hasta cien niños, hasta esta cuadra. Unas horas de tu tiempo, lo que sabes hacer, un contacto que abra una puerta, un mercado para el comedor: todo cabe. Escríbeme, cuéntame qué tienes en las manos y miramos juntos dónde encaja.
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